martes, 10 de octubre de 2017

El autógrafo de dos premios Nobel de la Paz




Por Carlos Camarena Medina
Periodista

Hace poco, rebuscando viejos papeles me encontré con un retazo de hoja amarillenta y arrugada por el tiempo. Un pedazo de papel añejo que al voltear activó mi memoria de un hecho acaecido hace más de 20 años, cuando hacía mis pininos en la Universidad de Panamá.

Un fragmento de lo que fue una hoja ocho y medio por once, arrancada de un cuaderno de espiral en el cual está plasmado el autógrafo de dos premios Nobel de la Paz: la norirlandesa Betty Williams y el argentino Adolfo Pérez Esquivel.

Corría 1984, un año con bastante actividad electoral en América Latina y grandes expectativas frente a la transición democrática que había iniciado en Argentina, donde en diciembre de 1983 un gobierno democrático había sido electo; y a la espera de lo que sucedería en Brasil, Uruguay, El Salvador, Nicaragua, Guatemala y Panamá.

Centro América era teatro de conflictos bélicos, con guerrillas de izquierda, en El Salvador, y de derecha, en Nicaragua. Un escenario en el que las grandes potencias (Estados Unidos y la extinta Unión Soviética) movían sus títeres, para garantizar su hegemonía.

Ese año, el puerto de Corinto en Nicaragua fue minado, y aunque los grupos armados que combatían al gobierno sandinista aceptaron su responsabilidad, no había duda de que tras este sofisticado ataque estaban Estados Unidos, que abiertamente apoyaba a los grupos antisandinistas.

Un día de 1984 pasaba por el Paraninfo de la Universidad de Panamá donde se realizaba un evento que llamó mi atención y decidí entrar, para encontrarme con la grata sorpresa de que los personajes centrales eran Williams y Pérez Esquivel, quienes habían llegado a Panamá como parte de un periplo organizado por el Barco de La Paz (Peace Boat), en solidaridad con Nicaragua y que había estado en el puerto de Corinto.

El Barco de La Paz navega por el mundo en viajes educativos por la paz, y constituye un espacio neutral que no conoce fronteras, es decir, es una comunidad flotante que aboga por la paz, estimulando la convivencia y posibilitan el diálogo directo entre todos los que están a bordo, y entre los participantes y las personas de los puertos.

”El primer viaje de Peace Boat fue organizado en 1983 por un grupo de estudiantes universitarios de Japón. Su objetivo era buscar una respuesta creativa a la censura del gobierno japonés sobre los libros de texto de Historia que analizaban la agresión militar de Japón en Asia y el Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial. Los estudiantes fletaron un barco y visitaron diversos países asiáticos para conocer las experiencias de la guerra a través de testimonios directos, iniciando así un proceso de comprensión y reconciliación basado en el intercambio personal”, destaca el sitio web de Peace Boat (www.peaceboat.org).

El tema central fue la paz y recuerdo que Pérez Esquivel relataba la conversación que había sostenido con una persona humilde en el puerto de Corinto y cómo ésta le expresaba con sencillez su visión de lo que era vivir en armonía con sus semejantes.

Williams hacía un llamado a apagar los fusiles, y abogaba por el importante rol que deben jugar las mujeres ante este reto, porque si impedía que sus parejas fueran a la guerra, entonces en el mundo no habrían conflictos bélicos.

Nacida en Belfas, Irlanda del Norte, Williams es una pacifista que en 1976 ganó el Premio Nobel de la Paz, junto a Mairead Corrigan, por afrontar de manera pacífica el problema en este país.

Militó en el Ejército Republicano Irlandés (IRA), pero en 1972 un hecho marcó su vida: después de presenciar la muerte de un soldado británico frene a ella al año siguiente, decidió arrodillarse y rezar por él delante del resto de vecinos católicos, abandonando el movimiento guerrillero y apostando por la vía pacífica.

El 10 de agosto de 1976 presenció como Danny Lenno, del IRA embistió a tres niños católicos, hecho que denunció e inició la colecta de firmas para pedir una solución pacífica al conflicto armado de su país.

Al lado de Mairead Corrigan tía de los niños muertos en el accidente del 10 de agosto, fundó el movimiento Mujeres por la Paz, que posteriormente junto con Ciaran McKeown refundaron en el Movimiento por la Paz de Irlanda del Norte.

Pérez Equivel, escultor, arquitecto y pacifista, nació en Buenos Aires, Argentina, y ganó el Premio Nobel de la Paz en 1980.En la década de los años 80 trabajó con grupos latinoamericanos cristianos pacifistas. En 1974 renunció a su trabajo docente y fue elegido coordinador general de una red de comunidades latinoamericanas para promover la liberación de los pobres a través de la no violencia.

Con el golpe de estado militar de Jorge Rafael Videla en Argentina en 1976 y con la represión posterior, contribuyó a la formación y financiación de los enlaces entre organizaciones populares para defender los Derechos Humanos y apoyar a los familiares de las víctimas de la guerra sucia. “Servicio de Paz y Justicia”, que él fundó, evolucionó en este contexto y sirvió como instrumento para la defensa de los derechos humanos promocionando una campaña internacional para denunciar las atrocidades cometidas por el régimen militar.

En 1975 Pérez Esquivel fue detenido por la policía militar brasileña; fue encarcelado en 1976 en Ecuador junto con obispos latinoamericanos y estadounidenses; y en 1977, en Buenos Aires, fue arrestado por la Policía Federal Argentina, torturado y retenido sin juicio durante 14 meses. Mientras duró su encarcelamiento recibió, entre otras distinciones, la Memoria de Paz del Papa Juan XXIII.

De aquella tarde de 1984, además del vago recuerdo de lo que dijeron los destacados pacifistas ante un abarrotado Paraninfo Universitario, están los mensajes de “Paz y Bien” de Pérez Esquivel; y de “Love and Peace” de Williams, que ambos dejaron plasmados en mi cuaderno de espiral.


Para enmarcarlo y tenerlo de testimonio de una época que se caracterizó por los conflictos que empañaron la convivencia en América Central; y el mensaje esperanzador que ambos transmitieron al público. ¿Cuánto ha cambiado la situación en América Latina?

viernes, 25 de agosto de 2017

Sexto Seminario sobre Comunicación y Medio Ambiente: Periodistas, Guardianes de la Naturaleza

El Sexto Seminario Taller sobre Comunicación y Medio Ambiente, se realizó este viernes 25 de agosto de 2017, en el Salón 408 del Centro de Capacitación Ascanio Arosemena de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), el cual contó con la presencia de estudiantes y profesionales de la comunicación social, organizaciones gubernamentales, no gubernamentales y de la sociedad civil organizada, entre otros. Con el lema “Periodistas, Guardianes de la Naturaleza”, en este seminario, se abordaron temas relevantes del acontecer nacional que contribuirán en la formación de la nueva cultura de la sostenibilidad, además se compartirán experiencias e información clave para la gestión ambiental en la agenda periodística nacional e internacional. El Vicepresidente de Comunicación Corporativa de la ACP, Abdiel Gutiérrez, dio la bienvenida a los participantes, mientras que el profesor de la Escuela de Periodismo de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad de Panamá, Mauro Zúñiga, habló sobre periodismo y medio ambiente, desde la perspectiva académica. Por su parte, el catedrático universitario, Modesto Tuñón, de la Universidad Santa María La Antigua (USMA), presentó un Estudio de casos sobre el tratamiento del tema ambiental en la prensa panameña (2015). Alexis Rodríguez, de la ACP, expuso sobre la Certificación y bonos de carbonos en la operación del Canal de Panamá; mientras que Magaly Jurado, de la Alcaldía de Panamá, disertó sobre la Variable ambiental en un contexto de descentralización. Seguidamente, Luis Ferreira, de la ACP, presentó una ponencia sobre la Ampliación del Canal de Panamá: Un año de servicios al país y al mundo. Nelly Rangel, directora de sostenibilidad de la Cervecería Nacional de Panamá, expuso el tema La cultura de la sostenibilidad en la iniciativa privada. Finalmente, Betzaida Carranza, Directora Ejecutiva de la Secretaría de Asuntos Ambientales del TPC Panamá- Estados Unidos, presentó la relatoría y conclusiones del Seminario Taller.

martes, 18 de julio de 2017

Panamá protege recursos marinos con plan de vigilancia en zonas protegidas





POR EFE
 La pesca ilegal en zonas protegidas del Pacífico de Panamá es cada vez más controlada para preservar los recursos marinos, un trabajo que ejecutan diferentes entidades oficiales gracias a una aplicación para recopilación de datos de la ONG Conservación Internacional (CI) Panamá.

La estrategia, coordinada entre instituciones, se basa en un plan piloto que inició la organización ambientalista hace un año, con el objetivo de dotar de un mejor equipo técnico de vigilancia a las autoridades de las áreas marino-costeras del Golfo de Chiriquí, el Golfo de Montijo y el Parque Nacional Coiba.

La aplicación creada por CI Panamá reúne indicadores con la información dada por cada entidad y que se comparten entre estas. La misma arroja resultados de incidencia y hallazgos de prácticas ilegales, infracciones de botes pesqueros, entre otros, y mide la actividad en el área, aseguró a Acan-Efe el director ejecutivo de CI Panamá, Ricardo Montenegro.

La asociación entre entes gubernamentales arrancó en 2011 con la Autoridad de Recursos Acuáticos, la Autoridad Marítima de Panamá, el Ministerio Público, la Policía Nacional y el Servicio Nacional Aeronaval y el Ministerio de Ambiente (MiAmbiente), que lidera el equipo.

"Antes el Ministerio de Ambiente tenía la competencia de velar por las áreas protegidas y si veía alguna incidencia que no estuviera a su cargo no actuaba, lo que demoraba la obtención de datos", explicó el conservacionista.

Ahora, con una información más detallada, las instituciones se coordinan para utilizar sus recursos y hacer más patrullajes a zonas que muestran incidencias repetitivas que pueden poner en peligro los recursos marinos.

En cuanto al Parque Nacional Coiba (270.125 hectáreas), que alberga la isla más grande del Pacífico centroamericano (493 kilómetros cuadrados) y es un área declarada Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco (2005), Montenegro indicó que en la zona costera no está permitida la pesca, por lo que se realizan monitoreos contantes.

Pero, aclaró, en el Plan de Manejo para la Protección y Ordenamiento de Coiba de 2009 se reglamenta la pesca artesanal y deportiva en áreas más lejanas, así como las especies que se pueden capturar y el tipo de herramientas permitidas.

"Cerca del parque la pesca es realizada por 47 botes artesanales, pero deben cumplir con una serie de requisitos establecidos en el Plan de Pesca. Además se trabaja actualmente para ordenar esa actividad en la Zona Especial de Protección Marina que incluye el banco Anibal e isla Montuosa", anunció el experto.

El directivo de CI también comentó que en ocasiones un equipo de investigadores realiza evaluaciones al coral de la zona, lo que sirve como indicador para medir la calidad del ecosistema.

Con todos los datos que se lleguen a recopilar, la organización podrá hacer comparaciones con los de otros países que implementan un proyecto similar de vigilancia.

"En la práctica no es tan fácil hacer este trabajo, porque depende de la realidad de cada país y de los esquemas de gobernanza. Tratamos de tener elementos comunes, pero cada nación tiene que hacer un ajuste a su realidad", indicó.

El Parque Nacional Coiba forma parte del Corredor Marino del Pacífico Este Tropical, que está conformado también por el Parque Nacional y Reserva Marina Galápagos (Ecuador), el Parque Nacional Isla del Coco (Costa Rica), el Santuario de Fauna y Flora Malpelo (Colombia) y el Parque Natural Nacional Gorgona (Colombia).


CI informó de estos avances en el marco de un taller que evaluó los resultados del proyecto de Control y Vigilancia para la protección de recursos y ambientes marino costero mediante acciones estratégicas entre instituciones panameñas. 

viernes, 22 de abril de 2016

¿Cuánto queremos a nuestra Tierra?



Carlos Camarena Medina
Periodista

En 1990 hacía pininos como periodista, y uno de mis primeros trabajos fue escribir artículos para ANCON. Uno de los temas en el cual me involucré fue la celebración del Día de la Tierra, con motivo de los 20 años de haberse establecido esa fecha.

Desde entonces marcó y se ha convertido en un día de referencia para los ambientalistas y campanada para reflexionar sobre nuestro entorno y lo que deberíamos hacer para conservar y revertir el daño al planeta.

Hace algunos años cayó en mis manos una revista “rosa” local, que contenía un artículo titulado “El ecologismo radical”. En el mismo, se refierían de manera ligera al ambientalismo como “eco-marxismo”, y se criticaba a los que se oponen a la construcción de un teleférico en el cerro Ancón, echando mano de argumentos huecos como el escrito mismo.

El problema es más serio que hace 26 años, pues no basta con decir que reforestando una hectárea de bosque vamos a recuperar lo que se devastó.

Los científicos han corroborado que tras una extensa deforestación, durante el período precolombino en el Tikal, los bosques que aún se regeneran desde hace cerca de 800 años, revelan más baja biodiversidad que la cubierta boscosa que nunca se tocó. Se trata de una evidencia científica que demuestra que el valor de un bosque recuperado no alcanza a ser igual al de uno primario.

Eso es más preocupante si miramos cómo se ha deforestado el país. En los últimos 50 años se han talado más de 2.2 millones de hectáreas (29.6 del territorio nacional), según revela la ANAM (hoy Ministerio de Ambiente). Y más preocupa por la biodiversidad que caracteriza al país, con unas 1,300 a 1,900 plantas endémicas; además de 9 mil de las 234,500 especies de plantas superiores angiosperma que hay en el mundo; 180 de las 500 de plantas superiores gimnosperma; 1,100 de las 15,000 de helechos y aliados; 826 de las 24 mil briofitas; 451 de 16,500 líquenes; y 1,289 de las 170 especies de algas que hay en la Tierra.

Panamá también tiene 146 de las 11,250 especies de peces de agua dulce del mundo; 1,200 especies de las 12,750 de peces marinos; 170 de las cuatro mil de anfibios; 228 de las 6,500 de reptiles; 930 de las 9,672 de aves; y 232 de las 4,327 de mamíferos.

Otro punto que llama mi atención es lo que se ha denominado mercadeo verde, utilizado por empresas dentro de sus programas de Responsabilidad Social Empresarial. Por un lado devastan grandes zonas boscosas y por el otro nos quieren meter el caramelo de que están reforestando en otras áreas.

O los locales comerciales en donde a la vista se ofrecen productos que no son biodegradables. Pongo ejemplos: en los restaurante Niko’s Café, antes tenían fuentes donde uno se servía el agua en vasos de vidrio, pero ahora se les ocurrió eliminar las fuentes de agua (quizá para reducir el gasto de agua limitando este servicio a los clientes), pero con la nefasta acción de que ahora en la fila uno puede servirse este líquido pero en vasos plástico.

En el Riko Pollo de Obarrio, antes uno podía servirse agua en vasos de cartón, pero ahora lo son de plástico. Sin dejar de mencionar que las comidas "para llevar" se sirven en envases de foam.

Algunas de las grandes cadenas de supermercados nos ofrecen como la gran cosa  bolsas reutilizable y que el cliente debe comprar; lo cual promueven intensamente; pero lo cierto es que la solución es eliminar de una vez por todas el uso de bolsas plástica.


No se trata de radicalismo, ni “eco-marxismo”; sino de una realidad que a diario nos golpea y palpamos con calores, contaminación, inundaciones y disminución y pérdidas de nuestra rica flora y fauna.